Dado que Transilmonio es un dios cibernético, la mejor forma de orarle será a través de este medio. Así que dejo este espacio para que envieís vuestros ruesgos al Mono.
Si no teneis ganas de leer la historia, hacia el final hay una foto (un poco más gore) de la herida recién hecha. ¡Qué coño! Leed la historia, si es una de mis mejores batallitas. ¡He dicho!